El pilar de la amistad con tu perro: la comunicación

¿Te planteas una amistad en la que uno habla ruso y el otro chino?

Es difícil, ¿verdad?

Estas dos personas intentarían comunicarse de alguna manera para poder relacionarse, ¿cierto?

Convivimos con nuestros perros y los amamos, sabemos que nos aman, y sin embargo, no hablamos el mismo idioma.

Es cierto que hay perros que «sólo les falta hablar», muy expresivos.

También es verdad que hay perros muy listos que cuando les dices dos veces las cosas, parece que lo entiendan de siempre.

Esto no siempre es así.

Tras años de convivencia con un perro, él y su humano crean un código de comunicación propio en el cual ambos se comprenden y están a gusto.

Mi perra Pelota lleva 9 años con nosotros. La conozco como a mis hijos. Y ella a mí.

Sabemos por los ruiditos, el tono de voz o la expresión lo que queremos cada una.

Pero no todos los perros saben expresarse en «humano» lo suficiente como para hacerse entender.

Ni todos los dueños se hacen entender o entienden a su perro.

Y algo fundamental: no tenemos toda la vida para conseguir comunicarnos con nuestro perro.

Lo normal es que no quieras esperar a que tu perro sepa lo que quieres que haga dentro de siete años.

[bctt tweet=»Buscas poder comunicarte con él ahora, y que sepa cuándo su comportamiento está bien o mal, o quieres que se quede sentado en vez de saltar alrededor de la mesa.» username=»elperritobueno»]

Para ello, debes establecer un código de comunicación con él.

 

 

 

 

Comunicación básica con tu perro (las reglas del juego)

comunicación con mi perro

 

Lo más importante que debes enseñar a tu perro es lo que para ti está bien, y lo que no.

  • ¡MUY BIEN CHICO!: Es lo primero que tenemos que demostrarle.

Todo aquello que hace bien, que te enorgullece de él, debes decírselo.

Cuanto más refuerzas con tus palabras de cariño los buenos comportamientos, más se repetirán.

No hay nada que les guste más que veros felices compartiendo buenos momentos.

Aunque a la hora de demostrar cariño y felicidad todo vale, es importante que reserves las palabras ¡MUY BIEN! para alcanzar objetivos con ellos.

Si hace pipí en la calle, cuando nos saluda sin subir las patas, cuando se sienta a nuestro lado en la mesa sin intentar pasar la lengua por el plato…

Cada logro cotidiano que esperes de él.

Cuando os acomodais en el sofá y disfrutáis de rascarle la barriguita, no hace falta que lo premies con palabras de aliento… es un momento especial aunque no digas nada.

  • NOOO, NO: También hay que poner límites.

Recuerda que lo primero es que aprenda lo que puede o no hacer.

Por eso, cuando le digas NO, hazlo de forma suave, como cantada: NOOO, NOO

No quieres que se sienta intimidado o bloqueado, le estás enseñando.

Te puede resultar forzado o ridículo al principio, pero es la forma de que te acostumbres a hacerlo correctamente y no caer en el autoritario ¡¡NO!!.

Si por ejemplo sube las patas al llegar a casa y no quieres que lo haga, lo empujas suavemente hacia abajo mientras le dices «Nooo, Bobby».

Durante la etapa de aprendizaje debes ser comprensivo, él aún no sabe las normas.

Tu objetivo es que cuando tenga la intención de hacer algo que no está permitido, cuando le informes abandone ese rumbo de acción.

  • ¡MAL!: Te has pasado, colega.

Este comando sí es un límite claro, fuerte, con potencia.

Pero ¡ojo! úsalo sólo en casos en los que nuestro perro haya sobrepasado los límites que, como especie, no debe sobrepasar nunca.

Son aquellos actos que, incluso al cometerlos con otro perro, serían motivo de conflicto entre ellos.

No aquellas cosas que, aunque son molestas para ti, él no entiende como normas a no ser que tú se las expliques previamente.

Te pongo un ejemplo: si hay comida en la mesa, para el perro, esa comida no tiene dueño, a no ser que tú antes le hayas informado de que no debe tocarla usando el NO.

Sin embargo, si esa comida la tienes tú en la mano y él intenta cogerla, es un ¡MAL!, la comida no se roba.

Resérvate el MAL sólo para situaciones en las que tengas absolutamente claro que puedes usarlo, para todo lo demás usa el NO informativo, así te aseguras de no fallar.

Si te hace daño durante el juego, si llega a marcarte con los dientes o morderte en algún momento, úsalo.

No es necesario, tras ese corte claro y radical, un castigo (por supuesto físico) de otro tipo.

Después del ¡MAL! tu perro se mostrará compungido, cortado. Es suficiente. Tras ese momento de ajuste, la relación vuelve a la normalidad.

Como si vas caminando y una barrera te impide pasar, cambias de dirección y sigues caminando. No es necesario quedarse un rato chocando contra la barrera.

A la hora de poner límites, debes tener en cuenta también a quién te diriges: tu perro.

Hay perros que con alzar un poco la voz y sonar cortantes, ya se quedan impresionados y no vuelven a hacer algo parecido nunca.

Hay otros que tienes que sacar toda la potencia que tengas dentro y aún así parece que no es suficiente.

No se trata de crear un trauma. Estás educándolo. Tú mejor que nadie conoce a su perro y puede valorar hasta dónde debes llegar.

 

Señales o comandos

Señales o comandos son todas aquellas palabras que usaremos para pedirle a nuestro perro que realice una acción que le hemos enseñado previamente.

Aquí cabe un mundo de posibilidades, cada uno decidirá qué prefiere enseñarle a su perro, incluso el idioma.

Todos hemos oído que es mejor hablarle a nuestro perro en alemán porque es más autoritario, o en inglés, que es más molón.

No te preocupes, puedes hablarle a tu perro en castellano sin tener que hacer cursos de idiomas, y te va a entender también.

De lo que se trata, es de que asocie una señal que le doy con la acción que le pido.

Es cierto que si le digo los comandos en un idioma diferente al que uso normalmente en conversación, no va a liarse si me oye casualmente.

Pero si he establecido un sistema sano de comunicación con mi perro, lo normal es que si le solicito que haga algo, le hable a él directamente.

Incluso que lo llame por su nombre previamente para captar su atención.

Y además no vamos por ahí diciendo «SIENTA» o «TUMBA» a cualquiera en una conversación.

Yo, personalmente, uso como comandos básicos «SIENTA», «TUMBA», «JUNTO» Y «AQUÍ».

A partir de aquí, puedes enseñar a tu perro lo que se te ocurra y quieras trabajar con él: «GIRA», «HAZ EL MUERTO», etc.

 

Habla con tu perro

Sí, habla con él. Sé expresivo. Sé creativo. Y demuéstrale lo que sientes.

Lo que te he contado antes son las reglas básicas de un juego en el que participáis tu perro y tú.

Es importante que tengas esa base.

Pero aparte de esto, todos les hablamos a nuestros perros como si nos entendieran.

Y lo cierto es que nos entienden.

Chaser, un border collie, conocía el nombre de más de 1000 objetos.

Es lo que tiene la convivencia y el cariño, está por encima de barreras idiomáticas.

Mis perros están siempre dispuestos a acompañarme a todas partes. Si les digo «no, tú te quedas», se acuestan porque saben que no toca salir.

A mi Pepa cuando está en el jardín sólo tengo que decirle «Pepa, a casa» y sabe que debe entrar.

Seguro que tu perro y tú también tenéis vuestro lenguaje propio, ¿verdad?

Cuéntame, ¿qué hablas con tu perro?

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