Traer un perro a casa es adoptar, lo compres o no

Cuando te planteas ser el nuevo dueño de un perro, te vienen a la cabeza multitud de situaciones que se te pueden presentar con él, además de muchas decisiones que tendrás que tomar.

Evidentemente la primera cuestión es decidir si vas a acudir a un criador o tienda en busca de un cachorro de una raza determinada, o a un centro de acogida para adoptar un perro de raza o edad cualquiera.

Me gustaría en este punto hacerte pensar profundamente sobre ello.

Independientemente del lugar o raza que hayas escogido, desde el momento en que tomas la decisión de tener un perro, has adoptado a ese perro.

Tu perro, haya sido comprado o no, no vendrá con garantía de devolución, no es una lavadora.

No siempre es fácil, ni todos los momentos que paséis serán felices, pero es un compromiso que él nunca va a romper, no te plantees hacerlo tú.

Cuentas con su amor incondicional, ya es más de lo que muchos te pueden ofrecer, y vale la pena, te lo aseguro.

Ten en cuenta que él es como un niño, depende absolutamente de ti. No sólo para el alimento y el agua, voy mucho más allá.

Si has tenido o tienes un perro y lo miras a los ojos sabes de lo que te hablo.

Eres su familia, su amigo, su refugio, su alegría y su consuelo.

Por todo ello, no me gusta nada el término «comprar» cuando se habla de perros.

Un perro no es un regalo de reyes que te llega con Amazon, que si finalmente no se usa lo suficiente pasa al cajón de los juguetes olvidados.

Decidir incluir un perro en tu vida es adoptar, te haya costado dinero o no.

Porque implica un compromiso por tu parte mucho más allá de la tarjeta de crédito.

No eres su dueño, como si fuera un móvil, o su amo como si fuera tu esclavo.

A partir de este día, eres su responsable, su guía. Has adoptado un perro. 

Vas a compartir tu vida con un nuevo amigo. Y va a formar parte de tu familia. Toda su vida.

Por eso cuando pases por delante de una tienda de animales y veas esos cachorros adorables, no pienses por favor en si tienes suficiente dinero para comprar lo que vale y lo imagines con un lazo en la fiesta de tu hijo.

Analiza si te comprometes a acompañarlo el resto de sus días como él lo va a hacer, ofreciéndote lo mejor que tiene para verte feliz. 

Y si has tomado la decisión, ¡Enhorabuena! No te vas a arrepentir.

Eso sí, te aconsejo que antes de nada consultes con un profesional, que te guíe en los primeros pasos de forma que todo sea mucho más fácil y fluido.

Nadie decide comprar un coche o una casa sin pensar bien en todas sus características, lo que más le conviene a cada uno. Las decisiones importantes hay que valorarlas bien.

No es cuestión de modas, es muy personal y te va a cambiar la vida, así que infórmate bien.

Te recomiendo que te guíes más por compatibilidad de caracteres que por belleza exterior. Busca a aquel que mejor se amolde a tu estilo de vida.

Y de manera personal, te animo profundamente a que acudas a un refugio de animales en busca de tu compañero ideal.

Dar una oportunidad a quien cree que lo ha perdido todo es una experiencia tan gratificante que te puede llenar de por vida.

En las protectoras normalmente te guiarán en el camino de la adopción para ayudarte a encontrar al compañero ideal. Aunque puede haber amor a primera vista.

Podrás conocer rasgos de su carácter, miedos, historia clínica. Datos que te van a ayudar mucho en el proceso de adaptación de tu nuevo compañero.

Yo agradezco cada día a la persona que abandonó a mi Pepa en el camino de casa el haberla encontrado. Ahora no sabríamos vivir sin ella.

Así que ánimo en tu decisión de formar una familia peluda, valora y elige la opción que mejor se adapte a tí, y, compres o no:

Gracias por adoptar.

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