¿Sabes si tu perro es feliz?

¿Estás seguro de que tu perro es feliz?

¿Qué crees que es la felicidad para tu perro?

Seguro que se te vienen a la cabeza multitud de situaciones en las que tu perro es  feliz absolutamente.

El ruido del paquete de sus chuches (sí, todos aman el sonido de los plastiquitos).

Cuando te ve coger la correa para salir a la calle.

Al recibirte en la puerta cuando vuelves del trabajo, o cuando vuelves de comprar el pan, aunque hayan sido cinco minutos.

Cada perro tiene sus momentos de felicidad a diario, y a cada uno le gustará especialmente algo en concreto.

Pero te has planteado ¿qué es aquello que, como perro, le hace feliz?

Nosotros, como humanos, tendemos a calificar la felicidad de nuestros perros en base a aquellas cosas que a nosotros nos hacen felices.

Pero no necesariamente el hecho de llevar el collar de esa tienda carísima con cristal de swarovski hace más feliz a Lulú, aunque su dueña la vea monísima.

Los perros, grandes y pequeños, tienen necesidades y gustos un poco diferentes a los nuestros, aunque nos entendamos tan bien.

Y si quieres saber que tu perro es  feliz verdaderamente, tendrás que entender qué es aquello que hace que tu perro se sienta bien desde su propia naturaleza de perro.

¿Es tan importante la sociabilidad para mi perro?

Sí, tu perro necesita tener una familia y amigos.

Tu perro necesita la seguridad de un hogar, una familia estructurada en la cual él ocupa un lugar.

Esto no es una cuestión de machos alfa o hembras dominantes.

Tu perro simplemente ocupará su posición en la familia, como el hermano del medio o el cuñado Manolo, dependerá de la educación y las normas de cada casa.

Es muy importante para los perros formar parte de una «manada», familia o grupo social (vas a leerlo de todas estas formas) de humanos, para sentirse completo y realizado.

Además de su familia, igual de importante es para él poder tener relación con el mundo que le rodea.

Esto serían los amigos, los compañeros de cole, el grupo de colegas.

Por mucho que ames a tu familia, necesitas salir y relacionarte de vez en cuando.

Lo haces cada día. En el trabajo, en la tienda, a través de tus redes sociales…

A tu perro le pasa igual. Necesita tener conexión con el mundo para ser feliz.

Salir al parque, oler a otros perros (u otros animales), conocer otras personas.

Tener otros grupos sociales y relaciones diferentes en diferentes entornos es clave para su desarrollo emocional.

Por muchos mimos que le des, o caprichos le permitas, si tu perro no sabe o no puede relacionarse con otros perros, no es feliz.

[bctt tweet=»No podemos sustituir con un sofá por muy cómodo que sea, las emociones y el aprendizaje que produce en tu perro un buen rato de juego y relación con otros perros, olores y animales.» username=»elperritobueno»]

Las emociones de mi perro

Un perro es feliz cuando es emocionalmente equilibrado y estable.

Esto que te parece sencillo y evidente, no lo es para muchos perros y dueños.

Cuántas veces no has escuchado que Kira cuando oye la aspiradora lo pasa tan mal que se esconde en el plato de la ducha temblando.

No parece una situación muy agradable para Kira, ¿verdad?

Aprender a manejar situaciones de muy alto estrés te permite mantener un estado de comodidad relativamente estable a lo largo de tu vida.

Todos pasamos por momentos mejores y peores en nuestra vida: perdemos a familiares queridos, conocemos el amor, nos despiden de un trabajo…

El secreto de tu felicidad es cómo afrontes estas diferentes situaciones para no hundirte, o para que no te dé un síncope de alegría.

A tu perro le pasa igual con sus emociones. Buenas y malas.

Para ser feliz,  tu perro tiene que aprender a gestionar los miedos y las alegrías y disfrutar plenamente de su vida.

Un estado físico saludable

La salud es fundamental para ser feliz.

No valoras lo a gusto que estás hasta que tienes un dolor de muelas.

Pasa a veces que un perrillo se vuelve irascible y no entiendes por qué.

Y resulta que el pobre tenía una espiga en el oído, pero no te habías dado cuenta hasta que un día al tocarle la orejita ha dado un grito de dolor e incluso te ha sacado los dientes.

El dolor cambia el humor y modifica todas tus percepciones del mundo.

Es importante conocer a tu perro, y mantener su buen estado físico para que sea feliz.

Esto incluye un peso saludable, por mucho que le guste picar en la mesa, disfrutará más si puede además pasear contigo sin asfixiarse.

A veces, por la edad o por otras circunstancias, tu perro no es el modelo perfecto de labrador de anuncio.

Llega la artrosis, o las cataratas, lesiones de rodilla. Yo he tenido perros ciegos, con tres patitas, con problemas de columna…

Si es tu caso, y tu perro tiene su propia perfección en sus «fallos», no pasa nada, amolda tu vida a sus capacidades.

Afortunadamente, tu perro sabrá aceptar ese «defecto» y aprenderéis juntos a ser súper felices y valorando todo lo bueno que tiene la vida que ofreceros.

Tu perro es feliz pensando

¿Te sientes bien cuando se te presenta una situación difícil de resolver y consigues llegar a la mejor  solución por tí mismo?

Es una sensación muy satisfactoria, ¿verdad?

A tu perro le pasa igual.

Ser capaz de conseguir por sus propios medios resolver pequeños obstáculos que se le presentan, le hace sentir más seguro y satisfecho de sí mismo.

Tenemos la tendencia a poner todo en bandeja a aquellos a los que amamos, con idea de facilitarles la vida lo máximo posible. A nuestra pareja, a nuestros hijos, a nuestros perros.

Es un gran error.

Hay muchas situaciones que se te presentan a lo largo del día en las que resuelves para tu perro un problema que con paciencia él mismo podría resolver.

El hecho de sentirse independiente y capaz le va a proporcionar madurez y sabiduría para afrontar otras situaciones incómodas.

Te pongo un ejemplo.

Ha llegado tu nuevo, precioso, adorable y pequeñito cachorro a casa. Todo él es achuchable.

Resulta que hay un escalón para pasar de la cocina al salón. Pero el pequeño Toby no sabe subirlo…es tan pequeño.

Tienes dos opciones:

Lo tomas en brazos, le das unos besos y lo abrazas y lo subes al salón.

Le pones un libro, una caja o algo intermedio para que llegue con más comodidad, y lo llamas desde el salón para animarlo a subir solo.

Toby puede aprender a depender de ti en situaciones que de primeras no sabe resolver, pero también puede aprender a afrontarlas por sí mismo (aunque tú le eches una mano) para ser un perro más independiente y seguro de sí mismo.

Debes hacer pensar a tu perro siempre que puedas. Enriquece su ambiente.

Usa juguetes de inteligencia, escóndele sus peluches, deja que afronte solo ciertas situaciones.

[bctt tweet=»Si le animas a subir ese escalón, se sentirá seguro cuando tenga que subir una escalera.» username=»elperritobueno»]

Cosas de perro

Tengo que hacerte hincapié en que ese ser adorable que es tu mejor amigo es un perro.

Por eso lo amas tanto.

Y cuanto más le facilites y le animes a hacer «cosas de perro», más feliz estará.

En tu mano tienes tres maneras sencillas de llenar su vida con actividades caninas suficientes para él y cómodas para cualquier modo de vida.

Da igual si vives en un piso pequeño en el centro o no tienes posibilidad de practicar con él todas las semanas un deporte.

Yo te propongo sencillas rutinas que puedes poner en práctica en cualquier lugar y que te suponen poco tiempo para lo mucho que vas a obtener.

La primera es aprender a disfrutar de paseos tranquilos.

Paseos en los que le ofrezcas a tu perro la suficiente libertad para oler y relacionarse con el mundo que le rodea, desconectando de su rutina diaria a su manera.

En segundo lugar, practicar con él un juego saludable.

El juego saludable no se trata de hacerlo correr lo máximo posible en el mínimo tiempo posible.

Te hablo de un juego en el que participas activamente y le animas a hacer «algo de perro» como es la caza y la presa.

Y para terminar, activar su olfato.

Es una de las características más propias «de perro» que podemos hacer con él de manera sencilla incluso en casa.

Perros y dueños felices

Como ves, podéis conseguir ser felices juntos.

Tu perro intentará ponértelo fácil a su manera.

No lo humanices en exceso, acepta su naturaleza y colabora con ella.

Facilita sus relaciones sociales.

Invierte en todo aquello que le permita disfrutar su parte perruna.

En vez de un abrigo, compra una larga correa.

Busca o fabrica juguetes para pensar.

Participa con él en sus juegos de manera activa.

Anímalo a usar su olfato.

Consuela sus miedos para que se sienta seguro de poder afrontarlos.

No le des todo en bandeja, déjalo que se coma el coco de vez en cuando.

Y, sobre todo, dale mucho amor.

El te lo devolverá multiplicado.

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